Turcón y su presidente Honorio Galindo denunciados por dejar circular libres las aguas del Barranco de La Mina

La heredad de aguas Dragonal, Bucio y Briviesca pretende que los juzgados sancionen a este colectivo por las acciones directas realizadas en el cauce del barranco para aliviar la sequia de los hábitat naturales por la canalización de la totalidad de las aguas de dicho espacio protegido.

    La Mina se seca, ayuda a salvarla

Haciendo símil con la terminología judicial que se nos quiere aplicar, en este momento procesal, el Colectivo Turcón Ecologistas en Acción y su presidente Honorio Galindo Rocha se le solicita su personación en sede judicial para responder de un delito leve de daños en el cauce del Barranco de la Mina, termino municipal de San Mateo. En ningún caso Turcón, ni su representante legal encauzado por denuncia de la Heredad de Aguas Dragonal, Bucio y Briviesca consideramos haber cometido mayor daño, en todo caso, creemos es más el perjuicio producido por la aptitud inconsciente y falta de respeto hacia los valores, hábitat y ecosistema naturales, que con el cierre del paso de las aguas por el fondo y cauce de su barranco está amenazado en poco tiempo de convertirse en un erial seco y con perdida de especies botánicas, faunísticas y el olvido de un paisaje interiorizado en el imaginario colectivo de toda Gran Canaria; pocos son los cauces continuos de agua que todavía circulan por los barrancos de la isla, con abundancia del sauce canario, entre otras especies, y este es uno. De esta magnitud es el atropello que pretende esta heredad en su fabula de acaparación y aprovechamiento desmedido de algo que es un bien colectivo y que, con un razonamiento lógico y sostenido, puede tener un aprovechamiento privativo después de empapar el bosque natural del barranco de la Mina.

Pretenden convertir los denunciantes, esta acción de dignidad en un Fuenteovejuna del siglo XXI, la heredad, en la parte de los usurpadores que detraen las aguas del barranco a la floresta y longevos árboles, y de otro lado los que de múltiples maneras dejan ver con asombro la nefasta imagen de un lugar que pierde su verde manto y se convierte en hojarasca y leña seca muy propia para pasto de las llamas veraniegas.

Resulta necesario para poder entender la intervención de este grupo de ecologistas y personas sensibilizadas con el medio natural, el conocer una síntesis de los hechos y de la inactividad y serena parsimonia de la vía administrativa y la propia judicial, que ahora si, interviene, no antes cuando estaban conculcados derechos ciudadanos y algunos preceptos constitucionales, como el derecho al disfrute de un medio ambiente sano e integro; ante todo esto, actuamos.

La cosa se retrotrae años atrás, cuando caminantes y senderistas nos ponen en aviso de la merma de los caudales de agua en el Barranco de la Mina, también recibimos petición de la directiva de la Asociación de Vecinos Barranco de la Mina, de Las Lagunetas para que denunciáramos los hechos. El Ayuntamiento de San Mateo denuncia de igual manera este asunto en el juzgado y la fiscalía, y la prensa se hace eco. Esto motiva visitas al lugar para comprobar el desatino de los cortes, desvíos de agua y la gravedad de lo denunciado produce un intercambio de comunicaciones y email; entre los mismos, uno del presidente de Turcón que explicita lo realizado administrativamente hasta ese momento. Los redactores de prensa se hacen eco del malestar y destaca el que bajo el título de “El Barranco de la Mina se seca” exponiendo como un lugar donde los trinos de los pájaros, la música de los saltos y riachuelos de agua y el verde de su paisaje, languidecen ante una mano que canaliza su agua hacia depósitos reguladores antes de tiempo y cierra el paso natural al arroyo que da vida y frescura a la Mina, contraviniendo las directivas de hábitat europeas.

De esclarecedor sobre cómo se escatimaban los caudales ecológicos al barranco fue el informe que realizo una empresa de actividades en la naturaleza y que nos vino a mostrar cual era la estrategia y los puntos calientes para detraer agua al ecosistema que ya mostraba falta y asfixia de tan preciado y vivificante caudal.

Con lo que ya conocíamos no había más posibilidad que organizarnos y actuar para dar vida al ecosistema herido y restablecer los caudales ecológicos sustraídos o por lo menos que parte del agua siguiera circulando por el cauce del barranco.

Como siempre, teníamos leyes y reglamentos que decían una cosa, pero la realidad era y es otra; la Ley de Aguas de Canarias, el Plan Hidrológico de Canarias, El Plan Rector de Uso y Gestión del Parque Rural del Nublo (donde nacen las aguas del barranco) y que llegan al Paisaje Protegido de Cumbres, donde se enmarca el Barranco de La Mina. Igualmente la Ley de Espacios Naturales de Canarias, viene también a redundar en la necesidad de mantener los caudales ecológicos, manteniendo las condiciones naturales de los cauces y sus habitat, impidiendo su canalización y entubamiento.

En este cumulo de hechos y cosas, este colectivo se persono en agosto de 2014 en el Decanato de Juzgados de Las Palmas y en la Fiscalía de Medio Ambiente, interesando su pronta intervención ante la necesidad de evitar la desaparición de los valores naturales producto de la protección de dicho lugar.

La ilegalidad del entubamiento es patente en informe elaborado por Agentes de Medio Ambiente a petición de la Consejería de Medio Ambiente del Cabildo Insular de Gran Canaria que llego al contencioso administrativo en el Juzgado nº 5 de Las Palmas en la vista celebrada contra la Heredad.

Nuestros denunciantes, la Heredad pretende sostener una legalidad en disponer de autorización administrativa para llevarse las aguas “excedentes” del Barranco de la Mina. Esa autorización la obtuvo en el año 1998 de la Dirección General de Urbanismo, siempre respetamos ese acuerdo de mínimos, si con el la vegetación y el medio natural estaban a salvo, nuestra inquietud comienza cuando con el paso de los años comienzan las trampas y triquiñuelas para escatimar el agua que era necesario que circulara para ser recogida aguas abajo del barranco por la misma Heredad, comienza una historia de desencuentros de lo que si se hubiera respetado podía haber sido un “Pacto por la naturaleza, el aprovechamiento de las aguas de la Mina y el mantenimiento de los caudales ecológicos”, un encuentro entre la Heredad, los amantes de lo natural y los grupos ecologistas. Lo que no pudo ser.

En todo este proceso nos mantuvimos expectantes a la vez que alertas ante las demandas presentadas en las instituciones competentes en vía administrativa y las también  demandadas en procedimiento judicial, en ambos casos la lentitud cuando no la falta de diligencia es manifiesta. Aquí es cuando ya surge la necesidad de intervención y de realizar acciones de recanalizar las aguas por su cauce natural, produciendo cortes de sabotaje en los lugares oportunos, única manera de dar agua y vida a lo que ya se secaba por la no implicación de las instituciones competentes; la participación y el compromiso ciudadano devuelven las cosas a su lugar y como diría Néstor Álamo “ y el agua por el barranco” de donde no debió de salir, si no queremos convertir espacios y lugares emblemáticos en auténticos secarrales, de difícil tránsito y destructores del paisaje y las tradiciones de nuestras gentes.

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