Los ecologistas han presentado un conjunto de propuestas en el marco de la consulta pública previa a la elaboración del nuevo Reglamento Integrado del Dominio Público Hidráulico de Canarias, impulsado por el Gobierno de Canarias (Consejería de Política Territorial, Cohesión Territorial y Aguas). Consideran en sus aportaciones que esta actualización normativa representa una oportunidad para adaptar la gestión del agua en Canarias a los desafíos actuales, como el cambio climático, el incremento de fenómenos meteorológicos extremos y la degradación de los ecosistemas tan denigrados por intervenciones no adecuadas.
En este contexto, Turcón quiere destacar el papel fundamental de los barrancos en Canarias, no solo como cauces hidráulicos, sino como auténticas infraestructuras climáticas y agroecológicas que conectan ecosistemas, protegen suelos agrícolas y contribuyen a la resiliencia de los asentamientos humanos, como elemento propio e histórico del devenir de un territorio biodiverso y fragil.
Barrancos: elementos clave para la resiliencia del territorio


El colectivo subraya que los barrancos desempeñan funciones esenciales como el drenaje natural del territorio, la laminación ante avenidas, la regulación hidrológica y la conectividad ecológica. Por ello, defiende que deben ser reconocidos explícitamente en el nuevo reglamento como estructuras estratégicas para la adaptación al cambio climático.
Asimismo, insisten en la necesidad de avanzar hacia una gestión integrada del agua y del territorio, que incorpore la planificación hidrológica, territorial, agrícola y ambiental bajo un enfoque común, como componentes de cohesión y señas de pertenencia geográfica y territorial.
Propuestas para una gestión más eficaz y sostenible
Entre las principales propuestas presentadas, destacan:
- El reconocimiento de los barrancos como infraestructuras territoriales clave para la resiliencia climática.
- El refuerzo de la cooperación entre administraciones (Gobierno, cabildos y ayuntamientos).
- La posibilidad de que los municipios impulsen proyectos de restauración ecohidrológica.
- La incorporación del concepto de cauce ecológico, entendido como el espacio necesario para garantizar el funcionamiento natural de los barrancos.
- La integración del ciclo natural y urbano del agua, fomentando soluciones como los sistemas urbanos de drenaje sostenible (SUDS).
- La promoción de proyectos susceptibles de financiación climática europea dentro de una red trasnacional de conservación.
- La simplificación administrativa, con plazos máximos de tres meses para resolver iniciativas municipales.
Además, se plantea en el documento la necesidad de reevaluar determinadas infraestructuras hidráulicas cuando estas afecten al funcionamiento ecológico de los cauces.
Una oportunidad para recuperar y dar vida a los barrancos de Gran Canaria
Turcón concluye que la incorporación de estas propuestas en el nuevo reglamento permitiría avanzar de forma decisiva en la protección y restauración de los barrancos del archipiélago.
En particular, señalan que estas medidas pueden ser clave para garantizar los cauces ecológicos del Barranco de Los Cernícalos y del Barranco de Azuaje, así como para impulsar la recuperación ambiental del Barranco de La Mina como elemento intrínseco de un corredor verde, dentro de unos espacios de alto valor ecológico y patrimonial para Gran Canaria, que bien merece un esfuerzo institucional que salvaguarden y conserven estos ecosistemas vitales.
Los ecologistas confían en que el Gobierno de Canarias tengan en cuenta estas aportaciones para construir un marco normativo más ambicioso, coherente y adaptado a los retos ambientales actuales.











