El acuerdo unánime del Ayuntamiento-Pleno debe materializarse en acciones y respuestas a la ciudadanía. La Casa de la Condesa es una de las construcciones más antiguas de la zona que merece ser el centro de atención por parte de todas las administraciones públicas. Igual que la Noria de Jinámar, referentes patrimoniales, que deberían incorporarse a la red de museos insulares.
La junta directiva de Turcón Ecologistas en Acción ratificó el acuerdo promovido por las asociaciones vecinales de Jinámar, toda vez que la Casa de la Condesa, situada en Jinámar (Telde, Gran Canaria), es uno de los conjuntos arquitectónicos rurales más importantes de la isla por su valor histórico, agrícola y etnográfico. Su historia se remonta a finales del siglo XVI y está estrechamente ligada al desarrollo económico de Gran Canaria.
El origen de la finca se sitúa entre 1598 y 1599, cuando el comerciante de origen neerlandés Daniel Van Damme, establecido en Las Palmas de Gran Canaria, adquirió los terrenos de Jinámar. Van Damme, dedicado al comercio del azúcar y del vino con el norte de Europa, ordenó construir la casa principal y desarrolló una importante explotación agrícola basada principalmente en el cultivo de la vid.



Durante el siglo XVII la propiedad pasó a manos de la familia Amoreto, de origen genovés, dedicada igualmente al comercio y propietaria de diversas fincas en Gran Canaria. Posteriormente, mediante enlaces matrimoniales, la hacienda pasó a la familia del Castillo, una de las más influyentes de la isla.
En 1777, esta familia recibió el título nobiliario de Condes de la Vega Grande, circunstancia por la que el inmueble comenzó a ser conocido popularmente como Casa de la Condesa, denominación que ha conservado hasta la actualidad.
La implicación del movimiento vecinal
Durante años el movimiento vecinal agrupado se movilizó para poner en valor este inmueble. En los últimos días de junio, ocho asociaciones elevaron al pleno municipal de Telde, la Declaración Institucional que sale del Ayuntamiento-Pleno y que debe convertirse en una prioridad para el gobierno local, insular y regional.
Los ecologistas teldenses en virtud de sus objetivos estatutarios de defensa del patrimonio cultural en el más amplio sentido del concepto, participa como entidad constituyente de diversas asociaciones ciudadanas, tanto en la de la Asociación. Cultural Montaña Rajada, como ADEPATEL (Asociación Defensa del Patrimonio de Telde), y otras plataformas cívicas que buscan la protección y divulgación del patrimonio y la biodiversidad canaria.
Antecedentes de un olvido anunciado
La moción recuerda que:
- En 2013 el Pleno aprobó por unanimidad solicitar la declaración BIC y un Plan de Restauración, aunque el expediente nunca llegó a iniciarse.
- En 2014 se retiró la financiación prevista para actuaciones en el inmueble.
- Informes técnicos del Cabildo ya advertían del mal estado de conservación.
- En 2015 volvieron a aprobarse por unanimidad iniciativas para proteger y restaurar la Casa, pero tampoco se ejecutaron.
Corresponde después de este pronunciamiento institucional que las administraciones aúnen esfuerzos para definir las intervenciones a realizar en este bien patrimonial y conseguir la financiación que haga realidad la protección y rehabilitación de este baluarte del Valle de Jinámar. No hay tiempo para volver a aparcar su declaración como BIC y remozar lo vandalizado, todos a una, el objetivo lo merece.
El propósito de la moción es conseguir una protección legal efectiva, la restauración integral, un uso público y cultural de la Casa de la Condesa y evitar la pérdida definitiva de uno de los bienes patrimoniales más significativos de Jinámar, implicando de forma coordinada al Ayuntamiento de Telde, al Cabildo de Gran Canaria y al Gobierno de Canarias.
La finca constituye un ejemplo destacado de la arquitectura rural tradicional de Gran Canaria y forma parte de la memoria histórica de Jinámar. Su importancia no reside únicamente en el edificio principal, sino también en el conjunto agrícola y en su relación con el paisaje del valle de Jinámar.
En conjunto, la Casa de la Condesa representa más de cuatro siglos de historia de Gran Canaria. Su evolución refleja la transformación de la economía insular desde el comercio del azúcar y el vino hasta las grandes haciendas agrícolas vinculadas a la nobleza canaria, convirtiéndose en uno de los símbolos patrimoniales más relevantes del valle de Jinámar y del municipio de Telde.









